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lunes, 23 de abril de 2012

Una noticia sobre Islandia

La llamada revolución sileciosa que se dio en Islandia,

martes, 10 de abril de 2012

Puertas de embarque

Mi proceso de escritura es muy lento. Suelo empezar con una idea, una imagen o unos versos que me llaman la atención.

jueves, 1 de marzo de 2012

jueves, 26 de enero de 2012

Cerveza navideña

Por navidad en Islandia  las marcas más populares de cerveza aumentan su graduación.

viernes, 13 de enero de 2012

El único edificio histórico de Reikiavik es una pequeña iglesia católica levemente elevada ya que está  en una colina cercada por casas, no en todo el centro pero muy cerca.

viernes, 6 de enero de 2012

Escena de cama

Otro poema, uno de versos cortos, donde he dejado al verso un poco más suelto.

miércoles, 4 de enero de 2012

Preparando el invierno

Cada invierno me recuerda a ese invierno en Islandia, más lejano y ya muy disperso en la memoria. Perdí casi treinta kilos,

domingo, 1 de enero de 2012

En el glacial

Tengo que reconocer que este poema está más inspirado en unas líneas de Laxness, que en mi propia experiencia pero, ¿acaso importa? Feliz año a todos.

martes, 22 de noviembre de 2011

lunes, 31 de octubre de 2011

Islandia y la crisis

Este artículo de opión es al menos, un poco más realista que otros que han absurdamnete alimentado un mito actual inexistente.   .http://www.elpais.com/articulo/economia/global/Islandia/camino/tomamos/elpepueconeg/20111030elpnegeco_2/Tes

domingo, 9 de octubre de 2011

Mediodía fugaz en Reikiavik

Por estos días de aquel año, caminando por las calles de Laugavegur, la calle más comercial de Reikiavik y por extensión de Islandia,  me di cuenta de que no había mediodía, que el sol nunca está encima. Llevaba tiempo pensado que había algo desajustado. De ahí este poema, espero que os guste, como siempre los comentarios y consejos son bienvenidos.


Mediodía fugaz en Reikiavik

Bajo cero, resbalan las aceras
y el metal de los bancos entumece los dedos.
Los nombres indecibles de la calles
van haciendo su nido.
Mientras los barcos bufan,
un olor a crustáceo en el puerto.
Reikiavik, mediodía, el sol en cenit
y apenas se levanta
una luz que se escurre
sobre las chapas coloridas
de las casas blindadas contra el frío.
La brisa se lo lleva.
Un instante y se ensombran los tejados.
En el parque la luz de las farolas
ha espantado a los niños.
Le faltan piezas al ocaso.
Hemos perdido el mediodía
sin nada entre los dientes.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Cruzando Islandia





La foto es de mi amigo Carles Cardelus. 

Cruzando Islandia
a C. C.
El depósito lleno, a la siguiente
gasolinera y la isla de por medio.
La radio carraspea y no nos hemos
traído ningún disco. Las galletas
desmenuzadas. Sin conversación.
En el retrovisor un páramo desierto,
el mismo que se acerca por la ventana.
Quedan kilómetros, quién sabe cuántos.
No veo ese ajedrez que dijo Borges
ni el lunático rali de la N.A. S. A.,
sólo la estepa inmensa, contra la que acelero.

viernes, 12 de febrero de 2010

Las vikingas

Este poema forma parte del libro sobre Islandia que llevo escribiendo ya algún tiempo, una pequeña nota folclórica, que por circustancias personales me hace echar mucho de menos aquella isla infernal. Espero que os guste.

Las vikingas no entienden de cortejos,
desovilladas lanzan su apetito
con sinceros anzuelos a la noche.
Sin el remilgo visceral del sur,
el sexo es sexo, consumible, limpio,
deportivo, antimetafórico, árido
-sin defraudarte. Se despiertan, hacen
la cama para el sábado y te planchan
la resaca, no hay dudas ni confusos acordes,
las cosas son las cosas, sin más vueltas,
una ecuación perfecta; y la mañana
tan fría como siempre.

domingo, 7 de febrero de 2010

Un poema

Aún no he explicado en este blog a qué viene el nombre de Al norte de los nortes. Desde hace algún tiempo escribo un libro de poemas que es una especie de diario, de cuando estuve en Islandia, de ahí su nombre. Este poema es el que abre el libro:

Despedida

En poco marcho al norte de los nortes
donde este sol es gélido y sutil
como una luna en el invierno seco.
En poco marcho y mi saludo tiene
la sombra de un desahucio.
Cuando te vas alcanza todo asomos
vagos de inexistencia. Tu memoria
te falsificará un recuerdo estático
-el mundo que ya dejas a sus anchas-,
la ciudad que abandonas, los hermanos
terribles de la infancia, los amigos
que cambian como tú cambias a veces.
Cuando vuelva la piel de mi recuerdo
habrá mudado incalculablemente
sus escamas y todo me hablará
en un idioma que se afila lejos,
a mis expensas.
En poco marcho y sin saber qué dejo.