No es que me queje ni me parezca una lacra contagiosa como dicen algunos, ni si quiera pienso que tenga importancia. Pero solo leo "reseñas" de amigos a amigos, no deberían considerarse "panegíricos".
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sábado, 3 de marzo de 2012
viernes, 28 de octubre de 2011
Community
Ha comenzado la
tercera temporada de Community, una de las comedias que emite
la NBC como la sobrevalorada Rockefeller Plaza. Community es
una sitcom que cuenta los enredos de un grupo de estudio para la
asignatura de español 101, aunque definirla simplemente como sitcom
sin un “pero” razonablemente largo daría una impresión
equivocada de lo que se puede encontrar en ella.
La serie se está
conviertiendo en un referente en el mundo friki de las series por sus
constanstes homenajes o parodias a.la cultura pop Esta hiper-referencialidad es su
sello de identidad.
Los roles están más o menos prototipados: el caradura encantador,
la guapa idelista – con la prototípica también: tensión sexual
vertebrando la trama-, el rarito, la empollona histérica, el
deportista cabeza hueca y algún que otro más. Si no fuera por un guión
sorprendente que confronta estos bimensionales roles con la realidad
sería el clásico coctel televisivo, facilón y adolescente, una
versión más de Friends o peor un remake actualizado de
Salvados por la Campana.
Lo que salva a
Community, a parte de su constante homejane a la cultura pop, son sus
personajes que están basados en clichés pero capaces de superarlos,
de reinventarse, de darle la vuelta al tópico y mofarse de él.
Como la gran
mayoría de sitcoms, Community no rompe del todo el cordón umbilical
de esa moral puritana y acartonada que edulcora los finales y limita
a los personajes, por lo que más de una vez te encuentras con alguna
escena casposa o uno de eso finales happyend autoconclusivos y
complacientes. Aunque una comedia revisionista como esta, no en pocas
ocasiones es capaz de sacarle provecho.
Community es sin
duda una comedia genial entre tanta telecomedia mediocre.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Breaking Bad
Walter White es un traficante de metanfetamina, un tímido clínico, un perdedor, un superman de la química, un padrazo o un ser sin escrúpulos.
Breaking Bab no solo consigue una y otra vez mover el horizonte moral, ante los ojos estupefactos del espectador, sino que ha sabido engendrar a uno de los personajes más complejos del mundo de las series: Walter White. La transformación ética del personaje es tan sutil, tan human o tan verosímil, con pasos sinuosos y fronteras que aparecen y desaparecen, que nos olvidamos de los giros abruptos y efectistas de un argumento tramposo que lo cuadra todo muy artificialmente, desenlazando con grandes casualidades y no con hechos probables.
Breaking Bad se apoya entre fuerzas contrarias que la equilibran como la torpeza delictiva de sus personajes que suelen generar una buena parte de la trama. Sin embargo, que esas mismas tramas se resuelvan en muchos casos por coincidencias imposibles, debilitan mucho su credibilidad.
Con los personajes secundarios pasa un poco lo mismo, algunos son capaces de trasmitir verdaderos conflictos mientras que otros tiene la profundidad de una piscina infantil y están llenos de tópicos cansinos como Tuco o el abogado. Resisto la tentación de ilustrar con ejemplos particulares porque no quiero fastidiar con spoilers una serie que pienso que merece la pena. Aunque a veces resulte angustiante y estire demasiado la tensión del espectador, si sois capaces de aguantarle ciertas cosas, os va a encantar.
p.d.
Por si alguien no se da cuenta, el actor es Hal (el padre de Malcolm in the Middle).
miércoles, 24 de agosto de 2011
Poemas del Cabo de Gata de Raul Quinto
11 poemas cortos sin título, el último excluido en papel y rescatado para esta edición digital de la revista Hache. Los poemas exaltan el paraje lunar del Cabo de Gata, hallazgo poético que el autor no se cansa de repetir. Desde el principio los elementos y la imaginería con que versifica están más que trillados, aunque ciertos giros poéticos sostienen los poemas como la ruptura semántica del primero “Aquí la luna late su desnudo./ En esta luz.” o la sinestesia del segundo “[...]el canto/ sucio de las gaviotas.”, una pena que el encabalgamiento rompa el juego rítmico.
El ritmo es cansino y aunque se respete el ajustado corsé del endecasílabo con algún resbalón, los versos apenas suenan. La cadencia repetitiva junto con el tono monotemático ayudan a que la lectura pese. El tono es hímnico, con giño budista “igual que el párpado de un dios/ al comienzo del sueño.”, a veces hay algo de tensión erótica pero no se mantiene y ese “tú” queda postizo como una convención sin una pizca de carnalidad : “Entre tu piel y el centro de la tierra\ hierve la arena fría.”
En el poemario abundan los sintagmas manidos “cicatriz oscura”, “materia efímera” una semiantitesis demasiado usada y pretendidamente trascendental, en otros la artificiosa cursilería sonroja “pálidos copos/ de luna” o incluso encontramos algunos que comparten ambas características “mercurio/ oscuro titilando” o “estrellas mínimas”. A veces la sintaxis resulta incongruente por tan ajustada como un haiku mal traducido.
La estilización budista del Cabo de Gata queda superficial, el tono no cambia, y aunque el lenguaje es audaz técnicamente no emociona. Solo queda un modernismo frívolo que no se cuestiona nada. Se trata sin duda de un libro menor del autor de La piel del vigilante o La flor de la tortura, libros bastante más interesantes.
El ritmo es cansino y aunque se respete el ajustado corsé del endecasílabo con algún resbalón, los versos apenas suenan. La cadencia repetitiva junto con el tono monotemático ayudan a que la lectura pese. El tono es hímnico, con giño budista “igual que el párpado de un dios/ al comienzo del sueño.”, a veces hay algo de tensión erótica pero no se mantiene y ese “tú” queda postizo como una convención sin una pizca de carnalidad : “Entre tu piel y el centro de la tierra\ hierve la arena fría.”
En el poemario abundan los sintagmas manidos “cicatriz oscura”, “materia efímera” una semiantitesis demasiado usada y pretendidamente trascendental, en otros la artificiosa cursilería sonroja “pálidos copos/ de luna” o incluso encontramos algunos que comparten ambas características “mercurio/ oscuro titilando” o “estrellas mínimas”. A veces la sintaxis resulta incongruente por tan ajustada como un haiku mal traducido.
La estilización budista del Cabo de Gata queda superficial, el tono no cambia, y aunque el lenguaje es audaz técnicamente no emociona. Solo queda un modernismo frívolo que no se cuestiona nada. Se trata sin duda de un libro menor del autor de La piel del vigilante o La flor de la tortura, libros bastante más interesantes.
Etiquetas:
crítica,
poesía,
Raul Quinto
viernes, 12 de agosto de 2011
The Big "C"
Un melanoma en fase terminal se cruza por la vida de Cathy, profesora de mediana edad con un hijo y un marido adolescentes, su hermano vagabundo ecologista metido a profeta apocalíptico; su ultraconservadora vecina y una alumna problemática con obesidad mórbida redondean el reparto de The Big “C”, una serie de Showtime entre comedia y melodrama telefílmico, que va por su segunda temporada.
La serie tiene bastantes elementos de comedia: la duración (entre 20-30 minutos) o su economía narrativa, algunos personajes claramente paródicos como el marido (Oliver James Platt) o el hermano, cierta necesidad de que los capítulos cierren sobre sí mismos siendo autoconclusivos, pero la trama tampoco rehuye lo empalagoso, escenas incómodas y lacrimógenas a las que se les atornilla algún gag escatológico que alivia la tensión.
El cáncer le da a Cathy la oportunidad de vivir de una manera diferente, este argumento no tiene nada de nuevo nos recuerda a montones de películas que tratan el tema como la ñoña Mi vida sin mí u otras, lo que sí está genialmente relatados son los arrebatos de Cathy, que intenta luchar contra su personalidad represiva, o el intento constante de influir en su malcriado hijo adolescente (magnífico personaje, realmente conseguido). Los personajes segundarios son interesantes y están bien construidos y aunque a veces la trama desemboque en auténticos topicazos, otras consigue ser valiente y realista. Merece la pena.
El tema de cabecere es bueno, con uquelele: Game Called Life.
Un juego llamado vida
Es tan duro cambiar de vida
y alejarse de tu zona cómoda.
Es tan duro tomar un camino
cuando tu furuto es incierto.
¿Es todo alguna broma, y alguien me despertará?
Dime que todo no era más que un juego, llamado vida.
¿Hay alguien esperando al final del camino?
¿Me daran una medalla por aguantar hasta aquí?
¿Somos, somos esclavos de verdad?
Por nuestras propias manos.
¿Me equivoqué tantas veces?
¿Es qué me estoy haciendo viejo?
La serie tiene bastantes elementos de comedia: la duración (entre 20-30 minutos) o su economía narrativa, algunos personajes claramente paródicos como el marido (Oliver James Platt) o el hermano, cierta necesidad de que los capítulos cierren sobre sí mismos siendo autoconclusivos, pero la trama tampoco rehuye lo empalagoso, escenas incómodas y lacrimógenas a las que se les atornilla algún gag escatológico que alivia la tensión.
El cáncer le da a Cathy la oportunidad de vivir de una manera diferente, este argumento no tiene nada de nuevo nos recuerda a montones de películas que tratan el tema como la ñoña Mi vida sin mí u otras, lo que sí está genialmente relatados son los arrebatos de Cathy, que intenta luchar contra su personalidad represiva, o el intento constante de influir en su malcriado hijo adolescente (magnífico personaje, realmente conseguido). Los personajes segundarios son interesantes y están bien construidos y aunque a veces la trama desemboque en auténticos topicazos, otras consigue ser valiente y realista. Merece la pena.
El tema de cabecere es bueno, con uquelele: Game Called Life.
Un juego llamado vida
Es tan duro cambiar de vida
y alejarse de tu zona cómoda.
Es tan duro tomar un camino
cuando tu furuto es incierto.
¿Es todo alguna broma, y alguien me despertará?
Dime que todo no era más que un juego, llamado vida.
¿Hay alguien esperando al final del camino?
¿Me daran una medalla por aguantar hasta aquí?
¿Somos, somos esclavos de verdad?
Por nuestras propias manos.
¿Me equivoqué tantas veces?
¿Es qué me estoy haciendo viejo?
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