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sábado, 27 de febrero de 2010

Canto a Andalucía por Fernado Ortiz

Aprovechando la lectura de las obras completas de Fernando Ortiz (facilitadas por un buen amigo), y estas fechas, no me entendáis mal no pretendo ponerme patriótico andaluz, me suena demasiado ridículo, artificioso. Pero este poema toca muchos de esos sentimientos telúricos que tengo, espero que os guste, por favor podrías aportar algún otro, sería divertido cuanto menos, no hay censura.

La humedad, algo tibia, presagia primavera
en toda Andalucía.
Veía ayer las torres de la Alhambra
y hoy el Guadalquivir, sus verdinosas márgenes,
las casas corroídas de Triana.
Aves y sal, viento de plata antigua
es la ciudad de Cádiz.
Baeza, sueño en piedra,
en desvaído almagra ya sus vítores.
Córdoba queda, más que lejos, honda.
Málaga azul, plaza de la Merced, palomas, gaviotas,
truncada catedral, belleza hendida
por el eterno tour de la canalla.
Oro viejo, Almería,
lamida por el mar y la miseria.
Y dime, Juan Ramón, ¿dónde está Huelva?
No creo que nunca Andalucía haya sido tan bella.
Es la belleza de la flor que muere
al sol abiertos ya todos sus pétalos.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Pasado en claro de Fernando Ortiz

Ayer estuve en el homenaje a Fernando Ortiz, estuvo muy bien; los comunicantes aunque demasiados (eran 6) fueron breves y estuvieron acertados. Aunque lo mejor fue este magnífico poema que no conocía y que quiero compartir con ustedes, espero os guste.

Adonde por lo menos, cuando oprima
nuestro cuerpo la tierra, dirá alguno:
«Blanda le sea», al derramarla encima
Fernández Andrada: Epístola Moral


Los pasos de mi abuelo eran muy lentos.
Me enseñaba los nombres de los astros y las constelaciones:
Osa Mayor, Menor, Orión, El Arquero,
Venus siempre brillante.
El negro terciopelo del campo de Sevilla en mitad de la noche
y un anciano y un niño cogidos de la mano.
¿Qué pensaba aquel viejo de la vida?
Andan mis hijas junto a mí.
Hablan de sus deseos y memorias.
Absorto en mis problemas
quizá les hablo para no escucharlas.
Rito que se renueva, a veces las escucho
y contesto como el anciano
con palabras pausadas de un oculto sentido.
Qué importan las palabras; lo que importa es el tono
y atender a quien pone su vida en nuestras manos.
Mi padre, pobre hombre,
por pequeñas cuestiones acosado,
hubo de solventarlas para darme la vida
y yo lo despreciaba.
Su muerte fue tan gris como sus días.
Disipados los sueños, destruida la fe,
quizá tú únicamente, padre mío,
rodees, sabiendo, con tus brazos mis hombros.
Blanda nos sea.
Esa mujer fue dulce
y siempre creyó en mí —era mi madre—.
Cantaba por las tardes con una voz suave.
A la hora de la siesta
se dormía a sus pies el aire del verano.
Murió gritando, la razón perdida.
Perdida la esperanza, quebrada ya la fe,
permanecen los nombres de los astros y las constelaciones.
Un anciano y un niño cogidos de la mano.

sábado, 13 de febrero de 2010

Palabras privadas de Fernando Ortiz

El próximo Martes 16 de febrero se celebrará un homenaje a Fernando Ortiz, además de gozar de su presencia, estará Pablo García Baena, Gabriele Morelli, Javier Salvago, José Julio Cabanillas y Manuel Ángel Vázquez Medel. Sé que muchos ya lo conocéis, aún así pongo un poema suyo que me gustó mucho, espero que os guste, y si os animáis nos vemos el Martes.

Tantos años ya, parece mentira.
Crecen los hijos, nunca llega el dinero.
Ese viaje que siempre postergamos.
El tedio cotidiano que hace de la vida una fosa.
Vivir para ver esto, vivir para ser esto.

Ha llegado el Otoño.
En las últimas tardes de verano
deja el viento la playa desierta
y las terrazas solitarias.
Ven. Acércate más. Resguardémonos un poco del frío.