lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Las oyes cómo piden... de Pedro Salinas



Este poema de Salinas, el cuarto de mi lista, pertenece a un de los mejores libros poemas de amor: La voz a ti debida.
De hecho, es el poema que cierra el libro. A pesar de su tema: el amor, no es un libro fácil. Salinas conceptualiza tanto la experiencia amorosa que algunos poemas pueden quedarse muy limitados en una primera lectura.
Como solo La voz a ti debida es capaz, el poema en forma de lamento nos muestra las últimas consecuencias del abismo que se precipita entre nuestra idea de él y la realidad.La voz lírica de manera desesperada le pide a ella, que no lo deje morir (el amor) en el concepto "inmenso lecho de distancia", que le dé realidad, y lo libre de la "nostalgia de materia". De ese modo, al menos su amor vivirá aunque sea en el recuerdo. 
El final no puede ser más lapidario ni más bello. Por cierto de donde Umbral tomó el título para su libro "Mortal y rosa". 

¿Las oyes cómo piden realidades,
ellas, desmelenadas, fieras,
ellas, las sombras que los dos forjamos
en este inmenso lecho de distancias?
Cansadas ya de infinitud, de tiempo
sin medida, de anónimo, heridas
por una gran nostalgia de materia,
piden límites, días, nombres.
No pueden
vivir así ya más; están al borde
del morir de las sombras que es la nada.
Acude, ven conmigo.
Tiende tus manos, tiéndeles tu cuerpo.
Los dos les buscaremos
un color, una fecha, un pecho, un sol.
Que descansen en ti, se tú su carne.
¡Se calmará su enorme ansia errante,
mientras las estrechamos
ávidamente entre los cuerpos nuestros
donde encuentran su pasto y su reposo.
Adormirán al fin en nuestro sueño
abrazado, abrazadas. Y así luego,
al separarnos, al nutrirnos sólo
de sombras, entre lejos,
ellas
tendrán recuerdos ya, tendrán pasado
de carne y hueso,
el tiempo que vivieron en nosotros.
Y su afanoso sueño
de sombras, otra vez, será el retorno
a esta corporeidad mortal y rosa
donde el amor inventa su infinito.

2 comentarios:

  1. Precioso poema y precioso aquel amor que del solo recuerdo hace nido suficiente.

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  2. la verdad que sí, que el poema es una maravilla, gracias por comentar.

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